Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de marzo de 2013

Stonehenge pudo ser un cementerio más que un observatorio



 (EUROPA PRESS) -
   Un equipo de científicos de la Universidad College de Londres ha hallado fragmentos de 50.000 huesos de 63 cuerpos en el monumento megalítico de Stonehenge. Esto ha llevado a los expertos a señalar que este lugar podría haber sido construido como un cementerio y no como un calendario astronómico o un observatorio, como se creía hasta ahora.
   El autor principal del trabajo, Mike Parker Pearson, ha indicado que los huesos hallados retrasarían la fecha de construcción del monumento. Así, la primera piedra podría haberse puesto en el año 3.000 a.C y no en el 2.500 a.C como se creía hasta ahora. Aún así, Pearson ha reconocido que algunos cuerpos podrían haberse enterrado antes de que Stonehenge tuviera su estructura final.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La Justicia argentina reabre la investigación de crímenes del franquismo

Anula el dictamen de una jueza que había archivado las actuaciones
Se investigan los crímenes entre julio de 1936 y junio de 1977
RTVE.es/EFE
03.09.2010 - 22:50h
Un tribunal de apelaciones de Buenos Aires reabrió la causa por crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura de Francisco Franco en España, como reclamaban organismos humanitarios y familiares de víctimas del franquismo, informaron hoy fuentes judiciales.
Además de anular el dictamen de una jueza federal de Buenos Aires que había archivado esas actuaciones, el tribunal dispuso pedir al Gobierno de España que informe si está investigando esos crímenes en el período comprendido entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977, apuntaron las fuentes.

lunes, 8 de febrero de 2010

Los gatillazos de Hitler


Unos informes médicos revelan que se inyectaba semen de toro y testosterona para lograr un efecto similar al de la Viagra
08.02.10 - 00:37 -
DIANA ROMÁN
'Dime de qué presumes, y te diré de qué careces', dice el refranero. Parece que la sabiduría popular no se equivocaba en el caso de Adolf Hitler, porque su afán invasor escondía algún que otro complejo sexual. Quién sabe si fue por ese pelín de estrés que produce 'conquistar' el mundo, o tal vez por el temor a no ser capaz de satisfacer la fogosidad de una joven amante que contaba veinte años menos que él, pero el caso es que el Führer se atiborraba de un compuesto médico similar a la Viagra. Más en concreto, se inyectaba testosterona y un explosivo cóctel de semen y glándulas de la próstata de toros jóvenes que le ayudaban a seguir el ritmo sexual de Eva Braun.
El historiador Henrik Eberle y el profesor emérito de Medicina Hans Joachim Neumann acaban de publicar conjuntamente el libro '¿Estaba Hitler enfermo?', en el que revelan que el líder nazi era tan obsesivo con su salud que rozaba lo hipocondríaco. Confiaba tanto en la medicina tradicional como en los ritos esotéricos y llegó a tomar hasta 28 remedios al día para tratar las múltiples afecciones que padecía, entre las que se encontraban, además de la disfunción eréctil, dolores de cabeza, problemas de tensión alta y pólipos en la garganta. También tenía eczema -una enfermedad inflamatoria de la piel de origen alérgico- e insomnio, algo menos llamativo cuando se trata del personaje que desencadenó el conflicto armado más sangriento de la historia de la humanidad.
Para sufrimiento de sus colaboradores más cercanos, Hitler sufría además de una terrible flatulencia. Los informes y documentos desclasificados que estudia el libro revelan que el 'Maestro de la jeringa', como se conocía al médico particular del Führer, llegó a inyectarle pequeñas dosis de estricnina -un veneno muy usado en los matarratas- para aliviar las ventosidades del caudillo nacionalsocialista. El olor que desprendía era tal que muchos de los militares impregnaban sus pañuelos en colonia antes de entrar a los búnkeres que él pisaba durante la II Guerra Mundial.
Los investigadores aportan también documentación que desmiente muchos mitos y leyendas sobre Adolf Hitler. No hay ninguna evidencia, por ejemplo, de que el instaurador del Tercer Reich tuviera un sólo testículo. Tampoco de que tuviera deformado su pene a causa de un mordisco de una cabra, como narraban sendas leyendas urbanas. De igual forma, no hay manera alguna de probar que sufría de sífilis, como también se ha rumoreado.
Lo que sí se ha podido demostrar es que no eran fétidos sólo los gases intestinales del tirano. Según las conclusiones a las que ha llegado la odontóloga Menevse Deprem-Hennen en una tesis doctoral, Hitler tenía mal aliento. Tras analizar unas actas de su dentista personal, el general de las SS Johannes Blaschke, la facultativa asegura que es muy probable que tuviera miedo al dentista, ya que nunca osó hacerse un tratamiento que aliviara sus problemas bucales, sino que hacía llamar al dentista hasta ocho veces para hacerse apaños. «Se alimentaba muy mal y sufría parodontosis en las encías», cuenta Menevse al dominical 'Bild am Sonntag'. «Es probable que padeciera una fuerte halitosis», concluye.
A la luz de semejantes revelaciones, no vendría mal revolver un poco más en los informes médicos de la época para esclarecer si su pareja, Eva Braun, sufría una disfunción en su sentido del olfato.

martes, 29 de septiembre de 2009

El cráneo atribuido a Hitler por los rusos corresponde a una mujer

Era la principal prueba de la muerte del Führer en el bunker
MADRID, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

Adolf Hitler pudo no haberse disparado a sí mismo y quizás ni siquiera murió en su búnker. Un fragmento de cráneo supuestamente del Führer y que era conservado desde hace décadas por los rusos ha resultado ser en realidad de una mujer de unos 40 años, de acuerdo con nuevos estudios de ADN.
Científicos e historiadores han discutido durante largo tiempo sobre la autenticidad de lo que era prueba concluyente de que Hitler se disparó en la cabeza después de tomar una píldora de cianida el 30 de abril de 1945 para evitar caer en manos de los soviéticos. El trozo de cráneo, que presenta un agujero de bala, había sido sacada del búnker de Hitler por el ejército ruso y fue preservada por la Inteligencia Soviética.
Ahora, la historia de la muerte de Hitler tendrá que reescribirse como un misterio, y los teóricos de la conspiración podrán volver a especular con que Hitler no murió en el búnker después de todo.
La historia tradicional es que Hitler se suicidó junto con Eva Braun mientras los rusos bombardeaban Berlín. Aunque algunos historiadores dudaron de que se disparase a sí mismo y sugirieron que se trataba de propaganda nazi para hacerle un héroe, el agujero en el fragmento de cráneo parecía consolidar la teoría inicial cuando fue presentado en Moscú en el año 2000.
Pero análisis de ADN realizados ahora por investigadores estadounidenses cambían todo. "Sabemos que el cráneo corresponde a una mujer de entre 20 y 40 años" ha declarado la arqueóloga de la Universidad de Connecticut, Nick Bellantoni.
"Los huesos parecían muy finos. Los huesos de varón tienden a ser más robustos. Y las suturas donde su juntan las placas del cráneo parecen corresponder a alguien con menos de 40 años, cuando Hitler tenía 56 cuando murió", explicó, según publica el rotativo británico Daily Mail.
El profesor Bellantoni voló a Moscú para tomar muestras de ADM de los Archivos del Estado donde también se conservan los restos de sangre hallados en el sofá del búnker donde se cree que Hitler y Brown murieron juntos.
"Yo tenía la referencia de fotos que los soviéticos tomaron del sofá en 1945 y estuve viendo extacamente los mismos restos en los fragmentos de madera y tela que tenía ante mí. Asi que supe que estaba trabajando en el camino adecuado", dijo.
Todos los restos de Hitler trasladados a Moscú al término de la guerra fueron almacenados en secreto durante décadas, hasta que en 1970 el KGB los incineró y arrojó las cenizas a un río. Únicamente la mandíbula, el fragmento de cráneo y los trozos de sofá impregnados con restos de sangre fueron preservados hasta nuestros días.
Bellantoni estudió los restos tras volar a Moscú para inspeccionar los truculentos restos de Hitler en los archivos del Estado. Sólo se le permitió estudiarlos durante una hora, tiempo durante el que obtuvo muestras de ADN, para su traslado posterior a su laboratorio en Connecticut.
En el centro de genética aplicada, se aplicaron técnicas propias de medicina forense aplicadas al esclarecimiento de crímenes. Para su sopresa, una pequeña cantidad de ADN viable fue extraída. Entonces, lo replicó a través de un proceso conocido como copia molecular para proporcionar suficiente material dedicado al análisis.