viernes, 20 de marzo de 2009

Benedicto parte a Luanda donde acabará su primer viaje a África

El papa Benedicto XVI partió hoy de Yaundé hacia Luanda, segunda y última etapa de su primer viaje al continente africano, donde conmemorará el 500 aniversario de la evangelización de Angola, el primer territorio de África austral donde llegaron los misioneros católicos.
EFE
El avión en el que viaja el Papa, un Boeing 777 de la compañía Alitalia, despegó del aeropuerto "Nsimalen" de la capital camerunesa a las 10.47 hora local (9.47 GMT) y tiene previsto aterrizar en el aeropuerto "4 de Febrero" de Luanda a las 12.45 hora local (11.45 GMT) tras recorrer los 1.422 kilómetros que separan ambas capitales.
El Pontífice fue despedido en el aeropuerto por el presidente de Camerún, Paul Biya, y autoridades civiles y religiosas, entre ellas el arzobispo de Yaundé y presidente de la Conferencia Episcopal camerunesa, Simon Victor Tonye Bakot, y el cardenal Christian Wiygha Tumi.
Antes de subir al avión que le lleva a Angola, Benedicto XVI expresó su gratitud por la calurosa acogida que le han brindado los cameruneses y resaltó que, durante las liturgias, los fieles han dado ejemplo "de un culto alegre y exuberante".
El Papa les pidió que recen para que el II Sínodo de Obispos para África, que se debe celebraru00A0en el Vaticano en octubre próximo, logre frutos para la Iglesia del continente y que sea "un tiempo de renovación y compromiso en la misión de llevar el mensaje salvador del Evangelio a un mundo lacerado".
Benedicto XVI dijo que, entre los muchos recuerdos que se lleva de Camerún, uno de los más conmovedores fue el encuentro con dos centenares de enfermos y discapacitados, entre ellos niños y afectados por el sida, de los que dijo son "los miembros más vulnerables de la sociedad".
También resaltó su encuentro con la comunidad musulmana, a la que dijo que las religiones tienen que rechazar todas las formas de violencia y totalitarismo, y subrayó la necesidad de proclamar juntos la dignidad de la persona donada por Dios, "un mensaje que un mundo en creciente secularización necesita sentir".
La llegada del Pontífice a Yaundé se produjo el pasado 17 de marzo, para entregar a las Conferencias Episcopales africanas el "Instrumentum laboris", documento de trabajo para el II Sínodo para África.
El documento, un texto de 65 páginas, acusa a las multinacionales de "invadir" gradualmente el continente africano para apropiarse de los recursos naturales con la complicidad de los dirigentes locales, de los que dice que obstaculizan la democratización de sus países.
Su último encuentro en Yaundé, según explicó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, fue frente a la Nunciatura, donde saludó a un grupo de quince pigmeos de Baka, perteneciente a tres generaciones de una misma familia, que habían construido allí una cabaña y que le regalaron una tortuga, un cesto y una alfombrilla.
Los tres días de visita han estado marcados por sus declaraciones contra el uso de preservativos para luchar contra el sida, que ha levantado una fuerte polémica, en especial en el mundo occidental, donde han recibido fuertes críticas.
Benedicto XVI dijo a los periodista que le acompañaban en el avión que le llevaba desde Roma a Yaundé que el sida "no se combate sólo con dinero", aunque reconoció que es necesario, "ni con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan el problema".
El sida, según el Papa, se vence con "una humanización de la sexualidad, una renovación espiritual humana, que comporta una nueva forma de conducta de unos con otros" y a través de una amistad, disponibilidad y amor por los enfermos.
Denunció, asimismo, que África "está en peligro" debido a personas "inmorales sin escrúpulos que intentan imponer el reino del dinero despreciando a los más pobres", condenó el aborto, defendió el matrimonio y la virginidad.
El Pontífice pidió a los obispos y curas africanos que prediquen con el ejemplo, para que no haya diferencia entre lo que enseñan y como viven, que defiendan a las familias y se opongan al divorcio.
Esta misma mañana, el Papa se reunió con el Consejo Especial para África del Sínodo de Obispos, ante el que hizo un llamamiento a la reconcilien de los africanos: "Ninguna diferencia étnica o cultural, de raza, sexo o religión debe convertirse en un motivo de disputa".

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