jueves, 2 de abril de 2009

Oxfam cree que con lo invertido en rescatar a bancos se acabaría con la pobreza "durante 50 años"

MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -
Los 8,4 billones de dólares comprometidos por los países ricos para salvar a sus bancos de la crisis serían suficientes "para acabar con la pobreza extrema durante 50 años" y supondrían "un paso de gigante para acabar con ella definitivamente", según los cálculos de Oxfam Internacional (Intermón Oxfam en España), hechos públicos con motivo del inicio de la cumbre del G-20 en Londres.
Según la organización, los 8,4 billones de dólares invertidos en inyecciones de capital, compra de activos tóxicos, créditos subsidiados y garantías de créditos equivalen a más de 1.250 dólares para cada hombre, mujer y niño del planeta. El coste anual de sacar a los 1.400 millones de personas que viven en la pobreza extrema (menos de 1,20 dólares al día) es de 173.000 millones de dólares.
"Tan sólo una pequeña fracción del dinero invertido por los más ricos en salvar su sistema financiero podrían asegurar el estímulo económico que necesitan los países más pobres, crear redes de protección social y asegurar servicios sanitarios para aquellos que más están sufriendo la crisis", señaló la ONG.
Según Oxfam Internacional, este estímulo debería ser de unos 580.000 millones de dólares anuales que deberían incluir, al menos, 24.000 millones para estímulo fiscal inmediato en los países más pobres, la condonación de deuda y el cumplimiento de las promesas de incremento de la ayuda al desarrollo.
La organización también pidió compromisos concretos y efectivos contra de la evasión fiscal y que se garantice una información automática sobre el dinero desviado hacia los paraísos fiscales. "Los países en desarrollo ven cada año cómo cientos de miles de millones de euros de impuesto dejan de ser ingresados en sus arcas, una cantidad que es mucho mayor de la que esos países reciben anualmente en ayuda al desarrollo", denunció.
"Cuando miras la cantidad de dinero que ha sido destinada a salvar a los bancos en los países más ricos, es inconcebible pensar que los líderes del G-20 se puedan mantener al margen y permitir que la crisis económica destruya a la vida de los más pobres", afirmó el portavoz de Oxfam Internacional en la cumbre de Londres, Jaime Atienza.
"Los países en desarrollo se están tambaleando por el tremendo frenazo del comercio, la caída de las remesas enviadas por los inmigrantes y la inversión extranjera. Los países más ricos, cuyas políticas contribuyeron a generar la crisis, tienen la responsabilidad de contribuir a resolverla y de ayudar a aquellos que están siendo los más perjudicados", añadió Atienza.
"Esta reunión del G-20 es la oportunidad para tomar medidas urgentes en apoyo de las personas de los países más pobres", prosiguió. Los líderes que se reunirán en Londres "deben entender que los países pobres, igual que los ricos, necesitan medidas urgentes de reactivación económicas y los recursos públicos para hacerlo. Sin estos recursos, cientos de millones de personas se hundirán aún más en la miseria", concluyó Atienza.
REFORMA DEL FMI Y EL BM
La organización pidió también la reforma del gobierno de las instituciones financieras internacionales, Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Mundial, garantizando la voz y el voto de los países en desarrollo, un papel destacado en las decisiones que les afectan, y eliminando las condicionalidades de política económica en los créditos que conceden.
Un reciente informe de Oxfam Internacional revelaba que las mujeres son las que más sufren la crisis y además suelen ser las primeras en ser despedidas cuando los países se deslizan hacia una recesión. Para las personas en los países en desarrollo, destacó la organización, esta crisis se suma a los impactos negativos producidos por el incremento de los precios de petróleo y de los alimentos el pasado año, provocando situaciones insostenibles para muchas familias.
"No podemos volver a la situación donde la codicia de los más ricos tiene prioridad sobre las necesidades de millones de personas. Los líderes del G-20 tienen una oportunidad real de dar un gran paso hacia un mundo más justo y sostenible", afirmó la directora general de Intermón Oxfam, Ariane Arpa.

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